Lo mínimo para empezar
Para dar una primera orientación nos basta con fotos del espacio, medidas aproximadas y alguna referencia de diseño. Con eso ya podemos hablar de alcance y de rangos.
Para una propuesta precisa hace falta más: planos si existen, ubicación de instalaciones hidráulicas, eléctricas y de gas, y la etapa en la que está la obra (en construcción, en remodelación o terminada).
Los electrodomésticos se definen antes, no después
Es el punto que más problemas causa cuando se deja para el final. Campana, horno, parrilla, refrigerador y lavavajillas condicionan medidas interiores, huecos, ventilaciones y tomas. Cambiar un modelo después de tener el mueble fabricado casi siempre implica refabricar una parte.
Si aún no están comprados, al menos necesitamos las medidas del modelo que se va a comprar, confirmadas por ficha técnica.
Cómo cocinas importa tanto como cuánto mides
Preguntamos cosas que parecen ajenas a la carpintería: cuántas personas cocinan a la vez, si guardas ollas grandes, si prefieres cajones o puertas abajo, si necesitas alacena o despensa, si el basurero va integrado. De ahí sale la distribución interior y, sobre todo, la selección de herrajes.
Los herrajes se eligen según el uso diario del cliente y se prueban antes de instalar: en una cocina que se usa todos los días, ese detalle es el que decide si el mueble sigue funcionando igual en unos años.
Qué recibes de vuelta
Antes de fabricar hacemos levantamiento de medidas en obra y entregamos el rediseño del mobiliario para aprobación. Nada entra a taller sin medidas, materiales y acabado confirmados.
Puedes ver el detalle del servicio de cocinas o escribirnos directamente con lo que ya tengas reunido.

