Interior y exterior no son el mismo problema
En interior, la madera trabaja en condiciones relativamente estables. En exterior —y más aún cerca del mar— entran en juego el sol directo, la lluvia, la humedad alta constante y el salitre, que ataca tanto la madera como los herrajes.
Por eso una pieza de exterior no es la misma pieza de interior movida de lugar: cambia la especie, cambia el acabado y cambia el calendario de mantenimiento.
Especies que recomendamos para exterior
Para intemperie trabajamos principalmente cumarú, tzalam y parota, siempre con el tratamiento adecuado. El cumarú es de las más duras que manejamos y es una opción habitual en puertas principales, decks y vigas expuestas; el tzalam y la parota funcionan bien tratadas y ofrecen tonos y formatos distintos.
Las especies más nobles o ligeras las reservamos para interior, donde su comportamiento es el correcto.
El tratamiento es parte del diseño, no un extra
Además del acabado estético, en exterior aplicamos protectores contra humedad y parásitos. El sistema se elige por especie, uso y exposición, y se aprueba sobre una muestra física antes de comprar material.
Los herrajes también entran en esta conversación: en costa el criterio de selección cambia, porque un herraje que funciona perfecto en una recámara puede corroerse rápido en una terraza abierta.
El mantenimiento que hay que asumir
Ninguna madera de exterior es de cero mantenimiento. Con el tiempo el sol y la humedad desgastan la capa de protección, y renovarla a tiempo es mucho más barato que recuperar una pieza ya dañada.
Lo decimos antes de fabricar, no después: si un cliente no quiere asumir ese mantenimiento, preferimos plantear otra solución o replantear la ubicación de la pieza. Puedes ver nuestro trabajo en terrazas y en puertas para dimensionar qué implica cada caso.

